Desempolvar un mueble

5' environ
5 fois par semaine (sauf cas rares)
Général


El polvo, ese enemigo que automáticamente quitamos con un paño, sin preguntarnos realmente de qué está hecho. Y, sin embargo, la respuesta encierra un giro bastante sorprendente.
Un estudio de la Universidad de Rutgers ha revelado un hecho tan contraintuitivo como inesperado: el escualeno, un compuesto presente de forma natural en nuestras células muertas de la piel, que constituyen una parte importante del polvo doméstico, reacciona químicamente con el ozono del aire interior. Como resultado, entre el 2 y el 15 % del ozono de un hogar es destruido por este polvo compuesto por nuestras propias células cutáneas. Esta cifra cobra todo su sentido si consideramos que el ozono, beneficioso en la atmósfera superior donde nos protege de los rayos ultravioleta, se convierte en un gas irritante y tóxico al ser respirado en interiores.
He aquí una interesante paradoja para reflexionar la próxima vez que quites el polvo: este mismo polvo que nos esforzamos por eliminar desempeña, de forma discreta, un papel mínimo de protección contra un contaminante del aire interior. Sin embargo, tenga cuidado de no usar esto como excusa para descuidar la limpieza del polvo: este beneficio es mínimo y se ve ampliamente contrarrestado por los inconvenientes bien documentados del polvo acumulado, en particular su capacidad para alimentar colonias enteras de ácaros del polvo, cuyas heces se encuentran entre los alérgenos domésticos más comunes.

En qué consiste esta tarea


Limpiar el polvo de los muebles implica eliminar la fina capa que se deposita en las superficies horizontales (estantes, cómodas, mesas, alféizares), prestando especial atención a las esquinas y las zonas menos accesibles donde el polvo tiende a acumularse de forma más permanente. Dedique unos 5 minutos por sesión; es una tarea rápida, pero conviene repetirla con regularidad para evitar que el polvo se acumule y sea más difícil de eliminar.

Consejos y trucos para una limpieza eficaz del polvo


La elección del paño marca una gran diferencia: un paño seco común tiende a simplemente mover el polvo de un lugar a otro, o incluso a levantarlo de nuevo en el aire, donde finalmente se deposita unos instantes después. Un paño de microfibra ligeramente húmedo, por otro lado, captura las partículas gracias a sus finas fibras cargadas electrostáticamente, en lugar de simplemente barrerlas superficialmente.
La regla lógica para este tipo de tarea sigue siendo trabajar de arriba hacia abajo: quitar el polvo de un estante alto antes que del mueble que está debajo evita tener que repasar una superficie que ya se ha limpiado. Para muebles con muchos objetos (adornos, marcos de fotos, libros), retirarlos temporalmente en lugar de quitar el polvo alrededor de ellos permite una limpieza mucho más profunda, ya que el polvo tiende a acumularse precisamente en estas zonas de difícil acceso.
Finalmente, quitar el polvo antes de aspirar, y no al revés, permite recoger las partículas que se desprenden de los muebles en el suelo, en lugar de dejar que vuelvan a caer sobre una superficie que ya se ha tratado.

El polvo puede no ser el enemigo absoluto que imaginamos, y la Universidad de Rutgers destaca este pequeño e inesperado beneficio contra el ozono en interiores. Pero entre esta pequeña ventaja química y la variedad de alérgenos que sigue albergando, es mejor no dejar de desempolvar todavía.