Hacer la cama: el acto que divide a la propia ciencia
5' environ
7 fois par semaine (sauf cas rares)
Chambre
Hacer la cama es, sin duda, la acción más recomendada universalmente... y la más cuestionada por algunos de los investigadores que la han estudiado.
Por un lado, un estudio de Kelton, realizado para la marca estadounidense de ropa de cama OnePoll, reveló que aproximadamente el 71% de las personas que hacen la cama cada mañana afirman sentirse más felices, mientras que quienes no lo hacen tienen un 62% más de probabilidades de sentirse desorganizados durante el día. La idea detrás de esta cifra es que completar una primera tarea, pequeña pero concreta, al despertar crea un impulso psicológico que fomenta logros posteriores. Este es también el argumento central del famoso discurso del almirante William McRaven en la Universidad de Texas en 2014, que se hizo viral, donde explicó que hacer la cama cada mañana fue la primera tarea que le enseñaron en las Fuerzas Especiales, precisamente por este motivo.
Por otro lado, el Dr. Stephen Pretlove, investigador británico de la Universidad de Kingston, ha puesto en entredicho esta teoría tan arraigada. Según su investigación, difundida notablemente por la BBC, hacer la cama cada mañana atrapa la humedad corporal liberada durante la noche bajo las sábanas y el edredón, creando un ambiente cálido y húmedo especialmente propicio para la proliferación de ácaros del polvo. Por el contrario, dejar la cama sin hacer durante unos minutos, el tiempo suficiente para que la humedad se evapore, limita su desarrollo. Esto transforma un gesto simbólico de higiene en una ligera paradoja para la salud.
¿En qué consiste realmente esta tarea?
Hacer la cama implica ordenar la ropa de cama después de levantarse: quitar la sábana bajera, colocar la sábana encimera o la funda nórdica, ahuecar y alisar las almohadas y, finalmente, extender todo para que quede impecable. Una tarea rápida, que lleva unos 5 minutos, pero que se realiza a diario, convirtiéndose en uno de los hábitos de limpieza doméstica más habituales.
Consejos y trucos para equilibrar la motivación y la higiene
La solución más recomendada por los expertos es dejar la cama destapada unos minutos antes de hacerla: al levantarte, simplemente baja el edredón hasta los pies de la cama, haz otra cosa (desayunar, ducharte, vestirte) y luego vuelve a hacer la cama una vez que la habitación esté limpia y ordenada. Esta breve espera es suficiente para reducir significativamente la humedad acumulada, sin sacrificar la sensación motivadora de una habitación ordenada.
Ventilar la habitación abriendo la ventana unos minutos cada mañana, con la ropa de cama destapada, potencia aún más este efecto y contribuye en general a la calidad del aire interior, un aspecto que a menudo se descuida en la limpieza del hogar.
Finalmente, para convertir este pequeño ritual en una verdadera motivación al estilo McRaven, lo mejor es considerarlo un punto de partida, no un fin en sí mismo: una cama hecha no es la meta, sino el primer paso en una lista que continúa durante el resto del día.
Hacer la cama sigue siendo un buen hábito, siempre y cuando se dejen airear las sábanas durante unos minutos. Entre los beneficios psicológicos documentados por estudios sobre la productividad matutina y las advertencias de investigadores de Kingston sobre los ácaros del polvo, no hay ninguna contradicción: solo es cuestión de tiempo.