Cambiar los paños de cocina

5' environ
3 fois par semaine (sauf cas rares)
Cuisine


El paño de cocina, ese compañero discreto que usamos para todo: secarnos las manos, secar un plato, limpiar un derrame en la encimera. Práctico, sí. Pero también, sin darnos cuenta, particularmente contaminado.
Un estudio histórico realizado en 2011 por NSF International, una organización independiente especializada en estándares de salud, comparó los niveles de contaminación bacteriana de diversas superficies y objetos de cocina. Los resultados situaron a los paños y esponjas en lo más alto de la lista: el 75 % de las esponjas y paños analizados contenían bacterias coliformes, una familia que incluye Salmonella y E. coli, lo que indica una posible contaminación fecal. En comparación, esta tasa supera con creces la de los fregaderos (45 %), las encimeras (32 %) e incluso las tablas de cortar (18 %), a pesar de que estos están en contacto directo con alimentos crudos.
Este resultado se explica lógicamente al reflexionar sobre ello. A diferencia de una encimera, que se limpia solo ocasionalmente, un paño de cocina se usa continuamente durante todo el día, sin tener tiempo de secarse completamente entre usos. Se seca las manos aún húmedas después de manipular carne cruda, limpia una superficie recién usada y seca un plato inmediatamente después. Esta acumulación de usos, combinada con la humedad persistente, crea un entorno particularmente favorable para el crecimiento bacteriano, mucho más que una superficie dura y seca como una encimera.

En qué consiste esta tarea


Cambiar los paños de cocina consiste en retirar los que se están usando y reemplazarlos por limpios, luego lavar los viejos. Esta operación rápida lleva unos 5 minutos y debe repetirse cada dos o tres días, según los especialistas en higiene, y con mayor frecuencia en hogares numerosos o para quienes cocinan mucho.

Consejos y trucos para limitar la contaminación


Designar cada paño de cocina para un solo uso marca una gran diferencia: un paño dedicado exclusivamente a las manos, otro a los platos y un tercero a la superficie de trabajo. Esta sencilla separación evita que un paño que se ha usado para secar manos que acaban de tocar carne cruda termine secando un plato limpio.
El lavado a máquina debe realizarse a un mínimo de 60 °C para eliminar eficazmente las bacterias y los residuos de grasa; por debajo de esta temperatura, una gran proporción de patógenos sobrevive al ciclo de lavado. Para paños de cocina especialmente sucios o que hayan estado en contacto con carne cruda, un ciclo a 90 °C sigue siendo la mejor opción, siempre que el tejido lo resista, como suele ser el caso del algodón blanco.
Después de cada uso, colgar el paño de cocina extendido para que se seque rápidamente, en lugar de dejarlo arrugado sobre la encimera o doblado en un cajón, limita significativamente el crecimiento bacteriano entre lavados. La humedad estancada es precisamente el factor que más favorece esta multiplicación.

Según NSF International, con un 75 % de los paños de cocina dando positivo en la prueba de bacterias coliformes, este pequeño objeto cotidiano merece mucha más atención de la que suele recibir. Cambiar el paño de cocina cada dos o tres días, en lugar de usar el mismo durante toda la semana, es una medida sencilla para reducir significativamente el riesgo de contaminación cruzada en la cocina.