Limpiar y ordenar la encimera de la cocina

5' environ
7 fois par semaine (sauf cas rares)
Cuisine


La encimera brilla, acabamos de terminar de cocinar y un agradable aroma aún impregna la cocina. Casi nos sentimos orgullosos de haber "limpiado". Pero la realidad es que no todo se ve a simple vista.
Un estudio realizado por NSF International, una organización líder en salud especializada en estándares de higiene, analizó las superficies más contaminadas del hogar. El resultado fue inequívoco: la cocina se encuentra entre las áreas con mayor concentración de bacterias en toda la casa, detectándose bacterias coliformes en el 45% de los fregaderos analizados. Esta cifra afecta directamente a la encimera, ya que la humedad y los restos de comida que se acumulan alrededor del fregadero nunca se limitan a esa zona. Salpicaduras, gotas de agua estancada, migas sueltas: la encimera recibe, naturalmente, una parte importante de esta contaminación.
Esta cifra desmiente una idea errónea muy extendida: asociamos automáticamente la suciedad con los inodoros, cuando en realidad la cocina, y especialmente todo lo que rodea al fregadero, suele albergar muchos más microorganismos. La razón es casi lógica si lo pensamos bien: a diferencia de los inodoros, que se limpian con un rigor casi obsesivo por puro instinto, la encimera rara vez recibe la misma atención. Limpiamos rápidamente las migas visibles, le damos un repaso con una esponja y damos por terminada la tarea. Pero la humedad residual y los residuos orgánicos invisibles a simple vista siguen proliferando silenciosamente entre limpiezas.

En qué consiste esta tarea


Limpiar y ordenar la encimera implica retirar todo lo que esté tirado (utensilios, envases, migas), limpiar los derrames y los restos de comida, y luego desinfectar la superficie antes de dejarla secar por completo. Dedique unos 5 minutos a este paso; es una acción rápida que conviene repetir con frecuencia, sobre todo después de preparar carne o pescado crudos.

Consejos y trucos para una superficie de trabajo realmente higiénica


La elección del paño es más importante de lo que parece: usar la misma esponja para el fregadero, la encimera y los platos favorece la propagación de bacterias de una zona a otra. Es mejor dedicar un paño específico a la superficie de trabajo, cambiándolo y lavándolo regularmente, en lugar de mezclarlo todo con el estropajo, que, según varios estudios, es uno de los objetos más contaminados del hogar.
Nunca se debe descuidar el secado final: dejar una superficie húmeda después de limpiarla favorece la formación de una biopelícula, esa fina capa donde las bacterias se adhieren y se multiplican con mayor facilidad. Un último secado con un paño seco o papel absorbente después de la limpieza húmeda marca la diferencia a largo plazo.
Para la desinfección, el vinagre blanco diluido sigue siendo una opción sencilla y eficaz para la limpieza rutinaria, mientras que una solución de agua y bicarbonato de sodio puede utilizarse para eliminar manchas más difíciles sin dejar residuos químicos agresivos en las superficies que entran en contacto directo con los alimentos.

Una encimera visualmente brillante no es necesariamente un signo de limpieza real, según datos de NSF International. Este pequeño ritual después de las comidas merece un poco más de atención que una simple pasada con una esponja, especialmente considerando que esta superficie entra en contacto directo con todo lo que vamos a comer.