Limpie el exterior del refrigerador y sus manijas

5' environ
1 fois par semaine (sauf cas rares)
Cuisine


Limpiamos el interior del refrigerador con una precisión casi científica. ¿El exterior? Mucho menos.
Un estudio realizado por la empresa Hillarys en colaboración con BioLabTests, publicado en revistas como Version Femina, analizó nuestros hábitos con respecto a uno de los objetos que más tocamos a diario: la manija de la puerta. El resultado: el 15% de las personas nunca la limpia, y el 21% lo hace menos de dos veces al año. En otras palabras, más de un tercio de los hogares dejan que sus manijas se descuiden, sin ninguna intervención. Y entre estas manijas tan olvidadas, la del refrigerador merece una mención especial: se toca, en promedio, decenas de veces al día, a menudo con manos que acaban de tocar carne cruda, pescado o verduras sin lavar.
Aquí radica el problema. La manija del refrigerador no es una manija cualquiera: se encuentra justo en el punto de contacto entre la preparación de los alimentos y el siguiente punto de contacto. Abrir el refrigerador, tomar un ingrediente, cerrar la puerta, volver a la tabla de cortar: este ritual diario convierte el tirador en un vector particularmente eficaz de contaminación cruzada, sin que nos demos cuenta. Podemos tener la mejor higiene del mundo en nuestras superficies de trabajo y utensilios, y aun así pasar por alto este detalle que pasa por nuestras manos en cada comida.

En qué consiste esta tarea


Limpiar el exterior del refrigerador no es lo mismo que una limpieza a fondo del interior (que ya tiene su propia tarea en esta lista). Esto incluye la puerta, los tiradores y las superficies exteriores visibles: huellas dactilares, derrames y, a veces, huellas de manos grasientas o húmedas. Una sesión corta, de unos 5 minutos, pero que debe repetirse con regularidad para evitar que se acumulen y endurezcan los residuos.

Consejos y trucos para un refrigerador exterior impecable


Para el acero inoxidable, una superficie muy común en los refrigeradores modernos, basta con un paño de microfibra ligeramente húmedo para el mantenimiento rutinario, siempre que se limpie en la dirección de la veta del metal para evitar manchas antiestéticas. Para manchas difíciles, unas gotas de aceite de oliva aplicadas a un paño seco, después de la limpieza, devolverán el brillo y repelerán ligeramente las huellas dactilares.
Para el tirador, la zona de uso más frecuente, un poco de vinagre blanco diluido en agua tibia, aplicado con un paño, proporciona una limpieza eficaz sin dañar el material, ya sea metal, plástico o resina. Cuando alguien en casa está enfermo, o simplemente para una limpieza más exhaustiva, pasar rápidamente una toallita desinfectante por el tirador, además del paño habitual, reduce significativamente la carga microbiana.
Por último, un hábito sencillo: después de manipular carne o pescado crudo, lávese las manos antes de volver a tocar el tirador del refrigerador, en lugar de esperar a terminar de preparar la comida. Este pequeño gesto evita gran parte de la contaminación cruzada que, de otro modo, se concentraría en el tirador.

A menudo pensamos en la higiene de la cocina como una cuestión de encimeras y tablas de cortar, olvidando que el tirador del frigorífico, discreto y omnipresente, sigue siendo una de las superficies que más se tocan en toda la casa. Un tercio de los franceses lo ignora por completo, según el estudio de Hillarys/BioLabTests, lo que nos da una buena razón para dedicarle cinco minutos de vez en cuando.